La violencia atenazaba la relación que Paco y Raquel mantenían desde hacía casi diez años. Él tenía 71 y estaba separado; ella, 63. La pareja compartía vivienda con una treintena de gatos, en el número 1 de la calle Oeste, en Getafe. Las riñas eran demasiado frecuentes. Este lunes, por la noche, el horror se desató en una habitación de la casa: Paco mató a Raquel a golpes. “No oímos nada”, confiesan los vecinos. Fue el propio Paco quien en la mañana de este miércoles confesó el crimen en dependencias policiales. “Y la mujer ha quedado ahí muerta durante dos días -balbucea una mujer que reside en el mismo inmueble-. ¡Dos días rodeada de animales, que se los han llevado a todos metidos en jaulas!”.

Pocos en Getafe encontraban palabras para describir a una pareja que consideraban, cuanto menos, “inusual”. A Paco Pando lo conocían de sobra. Desde el fallecimiento de sus padres, hace poco menos de una década, residía en la casa familiar; la misma en la que ha tenido lugar el suceso.

Paco había trabajado hasta su jubilación en la fábrica de electrodomésticos que Siemens tiene ubicada en el municipio madrileño. Su actitud seguía siendo jovial: dejaba ver con frecuencia su pelo largo cano y su barba por los bares que había en las inmediaciones. También frecuentaba algunas discotecas. “Un hombre educado”, esgrime un señor que entra en el número 1 de la calle Oeste. “Hablábamos poco, pero siempre se mostraba cortés”.

Otros apuntan a su “actitud violenta”: “No sé por lo que tuvo que pasar Raquel, pero tuvo que ser muy duro. Aquí, en el barrio, todos saben que la pegaba”, apunta una vecina.

Esas conjeturas se traducen en los dos antecedentes por malos tratos que Paco arrastraba desde 2011 y 2012. Raquel retiró las denuncias y se dictó el sobreseimiento de las causas. Los servicios sociales del Ayuntamiento getafense se habían puesto en contacto con la mujer para asesorarla y brindarle apoyo, pero ella nunca se presentó a las citas correspondientes.

María Raquel Castaño Fenoll la conocían todos de vista, pero pocos habían entablado una amistad con ella. Su apariencia era “llamativa”: “Siempre con tacones, vestidos chillones y mucho maquillaje”, describen en los comercios locales.

El crimen tuvo lugar en el número 1 de la calle Oeste, en Getafe.

El crimen tuvo lugar en el número 1 de la calle Oeste, en Getafe. G. Araluce

Su carácter, en cambio, era más bien introvertido. Hablaba poco y el trato con ella “no era fácil”: “Era una mujer muy peculiar, que rehuía a los vecinos”, señala una mujer. “Cada vez que venía a la tienda teníamos un problema, porque era muy obsesiva y no atendía al diálogo”, esgrimen desde una tienda próxima. “Aquí se pedía una copa de vino de vez en cuando, pero no solía relacionarse con los demás”, añaden en un bar.

Del asesinato a la confesión

De acuerdo a las primeras informaciones policiales, la mujer podía llevar dos días muerta. Eso nos ubica en la noche del lunes al martes de esta semana. “Esa noche vino Paco y se pidió un cubata, y me dijo que pagar cuatro euros era muy caro”, cuenta la mujer que atiende el bar La Oficina, a la vuelta de la esquina. Paco tuvo una conversación ligera con los demás parroquianos, apuró su consumición y abandonó el establecimiento. A partir de ahí, el silencio: “Nadie podíamos imaginar que la mató esa misma noche”, apuntan los vecinos.

Durante los dos días siguientes apenas cambiaría la actitud de Paco. “¡Ahí mismo estaba!”, describen desde otro bar próximo. “Fue ayer por la noche (por el martes). Entró, nos invitó a un par de botellines [de cerveza] y nos dijo que se iba de fiesta a la calle Goya, en Madrid, a La Boite del Pintor, que había muy buen ambiente. Iría solo y ahí conocería más gente”.

Apenas pasaron unas horas desde que Paco declarase que iba a ir a aquella discoteca hasta que confesó el crimen. A las 5.10 de la mañana de este miércoles se presentó en la comisaría de Policía de Getafe y dijo haber asesinado a su pareja. Los agentes se presentaron con él en el lugar de los hechos y certificaron la muerte de la mujer, quien permanecía tendida sobre el suelo.

Paco Pando confesó el asesinato de Raquel Castaño ante la Policía.

Paco Pando confesó el asesinato de Raquel Castaño ante la Policía.

Los vecinos enseguida sospecharon que la presencia de la Policía estaba relacionada de un modo u otro con aquella pareja. A las pocas horas, una asociación protectora de animales se llevó en jaulas a los 30 gatos que vivían en el piso. Paco permanece detenido a la espera de pasar a disposición judicial.

Concentración contra la violencia machista

El Ayuntamiento de Getafe, encabezado por la alcaldesa en funciones María Nieves Sevilla Urbán (PSOE), convocó este miércoles una concentración a las puertas del Consistorio en repulsa por el último caso de violencia machista que ha sacudido al municipio.

Concentración contra el crimen convocada por el Ayuntamiento de Getafe.

Concentración contra el crimen convocada por el Ayuntamiento de Getafe.Ayto. Getafe

“Seguiremos combatiendo para conseguir la erradicación del terrorismo machista y de todas las formas de violencia sobre la mujer”, declaró la primera edil, “consternada” por el crimen.

En el próximo pleno municipal del Ayuntamiento getafense se aprobará una declaración institucional para reafirmar “la necesidad de seguir trabajando para que no se vuelvan a repetir hechos como este que entristecen a toda la ciudad”.

María Raquel Castaño Urbán, de 63 años, es la trigésimo sexta mujer asesinada por un hombre desde que comenzó el año. En España, en 2017, también han sido asesinadas Donna Cowley, de 47 años,  Fadwa Talssi, de 29 años; Matilde de Castro, de 44 años; una mujer de 25 años cuyo nombre se desconoce; Blanca Esther Marqués, de 48; Toñi García Abad, de 33 años; María de los Ángeles, de 77 años; Virginia Ferradás, de 55 años; Cristina Martín Tesorero, de 38 años; Ana Belén y Ana, madre e hija de 46 y 18 años; Carmen González Ropero, de 79 años; J.D.L.M., de 40 años (solo se conocen las iniciales); Laura Nieto Navajas, de 26 años; María José Mateo García, de 51 años; Leidy Yuliana Díaz Alvarado, de 34 años; Margaret Stenning, de 79; una mujer de 91 años cuyo nombre se desconoce; Mariló Correa Pérez, de 47 años; Gloria Amparo Vásquez, de 48 años; Erika Lorena Bonilla Almendárez, de 32 años; Yurena López Henríquez, de 23 años; María Victoria Zanardi Maffiotte, de 44; Ana María Rosado, de 42 años; Andra Violeta Nitu, de 24 años; Raquel López, de 45; María del Rosario Luna, de 39 años; Eliana González Ortiz, de 27 años; Ana Hilda Linares Báez, de 55 años; Susana Galindo Moreno, de 55 años; Beatriz Ros García, de 30 años; Valentina Chirac, de 37; Encarnación Barrero Marín, de 39; Encarnación García Machado, de 57 años; así como Mari Carmen Carricondo, de 66.

En EL ESPAÑOL también contabilizamos el caso de Noemí Dávila: no fue víctima mortal, pero su pareja, Vladimir Valdovinos Ibacache, se tiró de una ventana del hospital La Paz junto a la bebé de ambos para vengarse de ella.

En total, la serie ‘La vida de las víctimas’ contabiliza 36 mujeres asesinadas más el caso de la bebé y su madre. EL ESPAÑOL está relatando la vida de cada una de estas víctimas de un problema sistémico que entre 2003 y 2016 ya cuenta con 872 asesinadas por sus parejas o exparejas.

Artículo original: El Español.

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